El Día Mundial de la Visión se conmemora cada segundo jueves de octubre, y es una fecha que nos invita a poner la salud visual en primer plano, una realidad que muchas veces pasa inadvertida hasta que aparece un problema. El cuidado de los ojos no debería limitarse a un día del calendario: es un hábito que debe acompañarnos durante toda la vida. En Paraguay el 2,1% de los mayores de 50 años vive con ceguera, que equivale a unas 27.362 personas, según resultados preliminares de la Encuesta Rápida de Ceguera Prevenible 2025, presentados este año por el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.
La Fundación Visión, conmemora el Día Mundial de la Visión con un llamado a proteger la salud ocular desde la infancia. Resalta que consultar a tiempo es fundamental y permite detectar problemas de manera oportuna, amplia las posibilidades de tratamiento y ayuda a conservar la autonomía en cada etapa de la vida.
La principal causa de la ceguera es la catarata, seguida del glaucoma y la retinopatía diabética. Las 27.362 personas que viven con ceguera, corresponden específicamente a las personas mayores de 50 años, agrega.
Expresa que actividades como leer el pizarrón, reconocer un rostro, trabajar o ir al supermercado sin ayuda, son acciones cotidianas que muchas veces damos por sentadas. Destaca que necesitamos la vista para hacerlas, pero muchas veces no dimensionamos su importancia hasta que una dificultad visual nos afecta o a alguien de nuestra familia. Agrega que lo cotidiano adquiere otro valor, porque ver bien también significa poder movernos con seguridad, ser independientes y decidir por nosotros mismos.
Una consulta oportuna puede hacer la gran diferencia
Destaca que la buena noticia es que existen problemas de visión que pueden corregirse, enfermedades que pueden tratarse y daños que pueden prevenirse o limitarse cuando se detectan a tiempo. Es cierto que no todas las pérdidas de visión pueden revertirse, pero una consulta oportuna puede hacer una gran diferencia.
Un niño que ve borroso puede no saber que está viendo mal. Por eso, no siempre hay que esperar a que se queje. Entrecerrar los ojos, acercarse demasiado a los textos, frotarse los ojos con frecuencia o tener dificultad para ver el pizarrón son señales que justifican una revisión de la visión.
El cuidado comienza desde el nacimiento y continúa durante los controles de salud infantil. En estas consultas, el pediatra puede detectar señales que indiquen la necesidad de consultar con un oftalmólogo.
Las familias y los docentes también pueden ayudar. Observar si el niño se sienta muy cerca del pizarrón, pierde el renglón al leer o manifiesta que no ve bien puede ayudar a detectar un problema. Facilitar una consulta a tiempo puede ser el primer paso para que participe con mayor confianza en el aula y en sus actividades diarias”.
A partir de los 40 años
Asimismo, la Fundación Visión recomienda que a partir de los 40 años se debe realizar una evaluación oftalmológica completa de referencia una vez al año, incluso cuando no hay molestias. Según los resultados, el profesional indicará cuándo es necesario repetirla.
Algunas enfermedades oculares pueden avanzar sin dar señales evidentes al comienzo. El glaucoma, por ejemplo, suele avanzar sin dolor y puede reducir progresivamente el campo visual. Sentir que vemos bien no siempre significa que nuestros ojos estén sanos.
Las personas con diabetes, hipertensión o antecedentes familiares de enfermedades oculares necesitan conversar con su médico sobre sus riesgos y sus controles.
En el caso de la diabetes, generalmente se requiere un examen ocular completo con dilatación de pupilas al menos una vez al año, o con mayor frecuencia si el profesional lo indica. Los resultados preliminares de la encuesta nacional señalan, además, que las personas con diabetes presentan formas más graves de ceguera y discapacidad visual.
La prevención también forma parte del cuidado de la salud ocular en el ámbito laboral. Hacer pausas durante el uso de pantallas y utilizar protección ocular adecuada cuando existe riesgo de golpes, partículas o salpicaduras son medidas sencillas que pueden ayudar a prevenir lesiones.
Muchas lesiones oculares ocurren durante tareas habituales que no parecen peligrosas. Utilizar el equipo de protección adecuado puede evitar muchas de ellas.
“Cuidar la visión es cuidar nuestra autonomía. Y hacerlo a tiempo puede marcar una diferencia en nuestra calidad de vida”.
Pequeños hábitos que suman cuidado
Hacer pausas visuales: quienes pasan muchas horas frente a una pantalla pueden aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar durante 20 segundos un punto ubicado a unos 6 metros de distancia. Ayuda a aliviar la fatiga visual.
Protegerse del sol: elegir anteojos que bloqueen entre el 99% y el 100% de los rayos UVA y UVB. El color oscuro de los cristales no garantiza esa protección, por lo que conviene verificar que el producto indique filtro UV, expresa la Fundación Visión, entre otras recomendaciones.

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