El Senado de Brasil aprobó una enmienda constitucional que reduce la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales y establece una semana de cinco días de trabajo con dos de descanso, sin recortes salariales. La medida, impulsada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, pone fin al esquema conocido como “6 por 1” y se produce a once días de la segunda vuelta electoral del 25 de octubre, en la que Lula se enfrentará a Flávio Bolsonaro.
La reforma, que ya había recibido el visto bueno de la Cámara de Diputados en mayo, fue aprobada por 75 votos a favor y uno en contra. El miércoles 14 de octubre el Senado dio luz verde al texto, que al no sufrir modificaciones será promulgado por las mesas directivas de ambas cámaras el próximo 20 de octubre, fecha a partir de la cual comenzará a regir sin necesidad de sanción presidencial. El respaldo de Bolsonaro, quien modificó su posición en la víspera de la votación, facilitó el apoyo de sectores opositores.
La transición se aplicará de forma gradual. A los 60 días de la promulgación, el límite semanal bajará de 44 a 42 horas. Doce meses más tarde —es decir, 14 meses después de su entrada en vigor—, la jornada máxima quedará fijada en 40 horas, con un tope de ocho horas diarias. El texto prohíbe expresamente cualquier reducción salarial, tanto nominal como proporcional.
La medida forma parte de las principales promesas de campaña de Lula y cuenta con amplio apoyo popular. Sindicatos estiman que cerca de 22 millones de trabajadores verán reducidas sus jornadas a partir de esa implementación escalonada. Sin embargo, sectores empresariales han expresado preocupación. La Federación de Comercio de São Paulo proyectó un aumento del 22 % en el costo de la hora trabajada y advirtió sobre el riesgo de pérdida de hasta 1,2 millones de empleos.
Desde el oficialismo se defiende que la reforma acerca a Brasil a estándares de países desarrollados y mejora la calidad de vida de los trabajadores. La aprobación, con amplio consenso político a días de la elección del 25 de octubre, marca un cambio estructural en las condiciones laborales del país.

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