Categoría: Salud

  • Cómo preparar té de menta para reducir la congestión y bajar la fiebre

    Cómo preparar té de menta para reducir la congestión y bajar la fiebre

    El té de menta es una infusión que se elabora utilizando las hojas frescas de la misma planta de menta. Esta planta herbácea es famosa por su intenso sabor y la sensación de frescura que produce, gracias al mentol, un compuesto químico presente en sus hojas. Esta infusión ha sido consumida históricamente tanto por su agradable sabor como por sus beneficios asociados.

    El proceso de elaboración implica la infusión de las hojas de menta en agua caliente, permitiendo que sus compuestos activos se liberen en el agua. Este té puede disfrutarse tanto caliente como frío, y es una bebida versátil que puede combinarse con otros ingredientes naturales como limón, jengibre o canela, según las preferencias de cada persona.

    Se ha utilizado en diversas culturas a lo largo de la historia, no solo por su sabor refrescante sino también por su aplicación en diferentes contextos gastronómicos. Añadirlo a limonadas, cócteles o postres incrementa la variedad de sabores y su aceptación como una bebida popular para diferentes ocasiones.

    Cuáles son los beneficios del té de menta para la salud
    El té de menta ofrece múltiples beneficios para la salud, destacándose por su capacidad para aliviar problemas digestivos. Según la Mayo Clinic, consumirlo moderadamente puede ayudar a reducir la indigestión y aliviar dolores estomacales. Además, la Cleveland Clinic señala que el mentol presente en la menta relaja los músculos de la garganta, alivia la congestión nasal y puede ayudar a reducir la fiebre, gracias a sus propiedades antibacterianas y antivirales.

    Estudios de la National Library of Medicine (NIH) indican que cápsulas de aceite de menta pueden ser efectivas para tratar el síndrome del intestino irritable, ya que relajan el tracto gastrointestinal y reducen las molestias. En cuanto a su aroma, tiene efectos estimulantes sobre el sistema nervioso, contribuyendo a mantener una sensación de alerta y mejorando la memoria.

    No obstante, se recomienda moderación en su consumo, especialmente en personas con reflujo gastroesofágico (GERD) y mujeres embarazadas, debido a su efecto relajante sobre el esfínter esofágico, lo que puede causar acidez.

    El tiempo total para preparar té de menta es de aproximadamente 10 a 15 minutos, según la intensidad de sabor que se quiere lograr. Esto incluye el tiempo para calentar el agua y el tiempo de infusión de las hojas.

  • Servicio de Teledengue registra 92.000 llamadas y 25.000 seguimientos a pacientes

    Servicio de Teledengue registra 92.000 llamadas y 25.000 seguimientos a pacientes

    El Ministerio de Salud, a través de su servicio de monitoreo telefónico Teledengue, brinó seguimiento a 25.000 pacientes y realizó 92.000 llamadas desde enero hasta marzo de este año.

    Teledengue se constituye en una herramienta eficaz en la gestión de la enfermedad, reduciendo la saturación hospitalaria y permitiendo un manejo más eficiente de los recursos sanitarios.

    El servicio ha permitido finalizar satisfactoriamente 11.233 controles, y 177 pacientes han sido derivados para intervenciones especializadas, asegurando una atención médica adecuada y oportuna.

    Esta iniciativa beneficia a los pacientes al brindarles atención personalizada y contribuye al manejo oportuno de posibles complicaciones asociadas al dengue.

    El Ministerio de Salud enfatiza la importancia de que los pacientes contactados acudan al establecimiento médico más cercano en caso de presentar signos de alarma.

    Aunque Teledengue ha sido un complemento, no reemplaza la consulta médica presencial, que sigue siendo primordial para un diagnóstico y tratamiento adecuados, aclara la cartera sanitaria.

    El servicio opera desde el número 021-7290138 y ha extendido su alcance a pacientes de 17 hospitales en todo el país.

    Se trata de; San Pablo, Encarnación, Villa Hayes, Barrio Obrero, Mariano Roque Alonso, Lambaré, Caacupé, Luque, Villa Elisa, San Lorenzo, Paraguarí, Ñemby, Caaguazú, Limpio, San Pedro, Ciudad del Este y Pediátrico Acosta Ñu.

  • Redes sociales y una generación perdida, como evitarlo

    Redes sociales y una generación perdida, como evitarlo

    Hace unos días, en Ciudad de México, vi una familia entrar a un restaurante, los padres y tres hijos, de unos 10, 8 y 6 años, que llevaban un iPad en sus manos. El futuro de estos niños para enfrentar el mundo no es muy promisorio, pero no son los únicos. Ya hay una generación perdida por cuenta de los teléfonos inteligentes, las redes sociales y la sobreprotección de los padres.

    Por casualidad me topé con un libro que mi hijo Gabriel, con dos hijas, de 3 años y 6 meses, había comprado, The Anxious Generation, de Jonathan Haidt. No pude parar de leerlo, pues, con toda la ciencia posible, explica cómo, lo que hoy vemos en todos lados, niños y padres -y me incluyo- pegados a un teléfono inteligente, está cambiando la configuración del cerebro y, por ende, la capacidad de los niños y, obvio, luego de los jóvenes, para enfrentar el mundo. La crisis mental, con el aumento de suicidios, depresión y ansiedad que hoy viven los jóvenes, es muy grave

    Pero no se queda solo en el diagnóstico de lo que hoy sucede masivamente en los países, también da unas soluciones urgentes que deben aplicar las sociedades, los gobiernos, los padres y las empresas de redes sociales, que en su negocio utilizan las debilidades de los cerebros en desarrollo para crear adicciones que llevan a la crisis antes mencionada.

    Los números son aterradores. Unos ejemplos. El índice de niñas y adolescentes deprimidas en Estados Unidos pasó de 14 por ciento en el 2006 a 24 por ciento en el 2018; y en los jóvenes, de 5 a 10 por ciento en el mismo lapso. Facebook comenzó en el 2004 e Instagram en el 2010. Los episodios de auto lesiones en el Reino Unido en adolescentes entre los 13 y los 16 años subió un 78 % en mujeres y un 134 % en hombres entre el 2010 y el 2018. No es cualquier bobada, y estudios en todo el mundo muestran la misma tendencia.

    Todo empieza años antes, cuando los padres comienzan a sobreproteger a los hijos y ver peligros en todos lados. Yo recuerdo cuando niño y joven vivía en la calle, tomaba bus público cuando me dejaba el del colegio, me subía a cuanto árbol me topaba, montaba en bicicleta por la calle y tomaba buseta para visitar a la novia en el colegio. Hoy, muchos niños viven una vida encerrada o muy limitada por el pánico de los padres. Esa formación que recibimos con libertad hoy muchos niños la tienen muy restringida.

    Esas restricciones de infancia de juegos en libertad, que desde el 2010 fue reemplazada por una infancia de teléfono, en un momento clave del desarrollo cerebral, les limitó construir conexión, confianza, entendimiento del riesgo, empatía. La aparición de redes sociales y los teléfonos inteligentes a partir del 2012 multiplicó estas condiciones y tuvo muchísimas consecuencias en el desarrollo normal de la autoestima, de la seguridad y de la interacción en grupos, entre otros efectos.

    En esa edad, escribe el autor, el cerebro tiene dos subsistemas que se desarrollan: el del descubrimiento y el del peligro. Los nacidos después de 1995, cuando la sobreprotección se dispara en nuestras sociedades, desarrollan más el del peligro y eso genera ansiedad. La falta de riesgo o de explorar en la infancia tiene ese efecto lo que genera jóvenes frágiles y adultos temerosos.

    En la adolescencia, el cerebro genera unas conexiones a una gran velocidad, con base en las experiencias personales. Este tema de la sobreprotección bloquea esas experiencias, les disminuye el sentido de tomar riesgos y administrarlos. Los teléfonos inteligentes, dice Haidt, son otro mecanismo de bloqueo que genera una reducción de toda otra forma de experimentación, la normal de una vida sin este aparato, que el cerebro necesita y que fue producto de millones de años de evolución de los mamíferos en general y de los primates en especial. Esta nueva etapa del desarrollo condicionado por la sobreprotección, los teléfonos inteligentes y las redes son la causa de esta bomba de tiempo.

  • 5 simples cambios en tu dieta que pueden aumentar tu energía

    5 simples cambios en tu dieta que pueden aumentar tu energía

    Sentirse lento o habitualmente agotado, incluso somnoliento, puede convertirse en una pesada carga cuando es recurrente.

    Más aún cuando ni siquiera tenemos la energía, la motivación básica, para hacer las cosas que nos gustan, porque el cansancio se vuelve implacable.

    «También puede resultar más difícil concentrarse y, eventualmente, puedes descubrir que tu paciencia se agota y tu nivel de frustración aumenta», dice Samantha Heller, nutricionista clínica en la Universidad de Nueva York.

    Si bien es cierto que la genética, el descanso, la salud mental y el ejercicio son fundamentales en tus niveles de energía, la comida también es crucial.

    En vez de embarcarnos en un ambicioso plan para transformar de golpe los hábitos alimenticios, puede ser más efectivo comenzar de a poco.

    «Hacer pequeños cambios en la dieta te da una sensación de éxito que te mantiene motivado», le dice a BBC Mundo Dolores Woods, dietista del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en Houston (UTHealth).

    Hay un factor muy importante en el tema de la energía: el azúcar.

    El azúcar es una especie de trampa. Al principio te da energía, pero después te la quita.

    “Cualquier comida con mucha azúcar termina bajando la energía”, agrega.

    A veces el agotamiento se explica por falta de hidratación.

    Mucha gente toma café, bebidas energizantes o refrescos con mucha azúcar cuando se siente cansada, pero el problema es que causan el efecto contrario porque son diuréticos.

    «Nos estimulan por un rato y después esa energía baja», explica Woods. «Es una sensación de bienestar que no dura mucho».

    Lo mismo pasa con el café. Cuando se metaboliza la cafeína, disminuye la energía porque es un estimulante cuyo efecto no se mantiene.

    Es fácil confundir las señales de hambre con sed (pensamos que necesitamos comida cuando en realidad necesitamos agua).

    Saltarse las comidas causa que bajen los niveles de glucosa en la sangre provocando fatiga.

    No importa si comes tres comidas al día o cinco pequeñas (eso depende de tu rutina), pero lo importante es que no dejes demasiadas horas entre una ración y la siguiente.

    «No queremos que nuestros niveles de glucosa suban o bajen mucho, tienen que estar equilibrados para sentirnos con energía», comenta Woods.

    La proteína genera la sensación de estar más satisfechos.

    Las verduras son muy importantes, explica Woods, pero hay que tener en cuenta que son bajas en calorías, por lo tanto, para aumentar la energía, es necesario acompañarlas con algún tipo de proteína.

    ¿Qué tipo de proteínas? La carne es una fuente de proteínas, pero no es la única.

    También las proporcionan las legumbres, los lácteos o la soja.

    Los frijoles, por ejemplo, tienen mucha fibra y nos dan la glucosa necesaria para aumentar la energía del cuerpo.

    Los expertos recomiendan comer nueces, semillas o frutos secos, considerados snacks poderosos por la energía que le entregan al organismo.

    Las nueces, por ejemplo, tienen grasa que es buena para el corazón, también fibra, vitaminas, hierro y otros componentes que son importantes para combatir el cansancio.

    También se puede consumir fruta o frutos secos porque aportan azúcar, fibra y vitaminas.

    Además de las nueces se recomiendan las almendras, las avellanas, el maní o los pistachos.

    Por último, es fundamental consumir granos enteros.

    Puede ser pan, pasta, cereal o arroz integral hecho con granos enteros, relata Woods.

    En los supermercados suelen vender productos hechos con granos o multigranos, pero que tienen otros ingredientes asociados.

    La forma de descubrir si es realmente un grano entero es que tenga al menos tres gramos de fibra por porción (cinco gramos es lo ideal).

    Si comes cereal integral en la mañana, proporciona una liberación lenta y constante de combustible.