La soja marca récords y consolida su mapa productivo
A partir de un análisis basado en datos oficiales del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que abarca el periodo comprendido entre 1990 y 2025, se evidencia la evolución del cultivo de soja en Paraguay y cómo su comportamiento ha ido variando según los departamentos.
El estudio permite identificar un fenómeno interesante: mientras algunas zonas sin tradición histórica en el cultivo registran promedios elevados en determinados años, los departamentos con mayor trayectoria sojera mantienen rendimientos más estables dentro de un rango regular. Un caso llamativo es el de Paraguarí, que presenta uno de los promedios más altos, aunque con una frecuencia limitada, alcanzando esos niveles en apenas nueve campañas.
En ese sentido, el encargado de Comercialización y Difusión de Semillas del Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio), Omar Paredes, sostuvo que se sustenta en la evaluación de varios ciclos.
“En total fueron analizadas 35 campañas y se observó que el rendimiento promedio no dice mucho del potencial de un departamento en sí, sino que más bien refleja la frecuencia de los rendimientos a lo largo del tiempo en los distintos departamentos”, explicó.
Paredes remarcó que el principal factor que incide en la variabilidad de los rendimientos es el clima, destacando que no solo importa la cantidad de precipitaciones, sino también su frecuencia y distribución durante el ciclo del cultivo. Esta condición introduce un componente de incertidumbre que impacta directamente en los resultados de cada campaña.
Frente al desafío de sostener e incrementar la productividad sin expandir la superficie cultivada, el enfoque está puesto en la innovación. En ese sentido, se avanza en el desarrollo e incorporación de nuevos materiales genéticos y tecnologías que permitan mejorar la resistencia de las variedades y optimizar los rendimientos.
Insistió en que el análisis histórico no solo confirma la consolidación de la soja como cultivo estratégico en Paraguay, sino que también aporta una mirada más profunda sobre la dinámica productiva regional. Comprender la frecuencia y estabilidad de los rendimientos, junto con la influencia determinante del clima, resulta clave para orientar las decisiones futuras del sector, donde la tecnología y la adaptación serán fundamentales para seguir impulsando el crecimiento.