Escalada de tensiones entre EE.UU. e Irán amenaza frágil alto el fuego y negociaciones de paz
Estados Unidos e Irán volvieron a intercambiar ataques directos este miércoles, poniendo en evidencia la extrema fragilidad del alto el fuego vigente desde principios de abril y generando nuevas dudas sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz que permita la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.
Según funcionarios estadounidenses que hablaron bajo condición de anonimato, fuerzas del Comando Central de EE.UU. lanzaron ataques contra una instalación militar en Bandar Abbas, en el sur de Irán, donde destruyeron una estación de control terrestre desde la que se preparaba el lanzamiento de drones.
Horas antes, los estadounidenses habían derribado cuatro drones de ataque iraníes unidireccionales cerca del estrecho de Ormuz. “Estas acciones fueron mesuradas, puramente defensivas y tenían como objetivo mantener el alto el fuego”, declaró un funcionario a Reuters.
Irán respondió con rapidez. La Guardia Revolucionaria lanzó un ataque contra una base aérea estadounidense en Kuwait, según informó la televisión estatal iraní IRIB. El ejército kuwaití confirmó que sus sistemas de defensa interceptaron misiles y drones hostiles en las primeras horas del jueves. Además, Teherán reportó haber abierto fuego contra cuatro embarcaciones que intentaban cruzar el estrecho de Ormuz sin autorización.
La nueva espiral de violencia coincide con intensos esfuerzos diplomáticos para cerrar un tratado que ponga fin al conflicto. El presidente Donald Trump, durante una reunión de gabinete transmitida en vivo desde la Casa Blanca, reconoció que Irán “tiene muchas ganas de llegar a un acuerdo”, aunque advirtió: “Hasta ahora no lo han conseguido. No estamos satisfechos, pero lo estaremos. O eso, o tendremos que terminar el trabajo”.
Trump descartó que las elecciones legislativas de noviembre influyan en el ritmo de las negociaciones y rechazó de plano un borrador filtrado según el cual Irán y Omán administrarían conjuntamente el tránsito marítimo en Ormuz.
“El estrecho estará abierto a todos”, afirmó, y lanzó una dura advertencia a Omán: “Omán se comportará como cualquier otro país o tendremos que volarlo por los aires”.
Mientras tanto, Israel continúa ampliando su ofensiva en el sur del Líbano. El primer ministro Benjamin Netanyahu anunció que el ejército israelí “está intensificando su operación”.
En las últimas horas, tropas israelíes se enfrentaron en combates cercanos con combatientes de Hezbollah cerca de un río estratégico, mientras avanzaban hacia el norte. El ejército reportó haber atacado más de 550 objetivos en lo que va de semana y emitió nuevas órdenes de evacuación para la ciudad de Tiro.
Hezbollah reiteró su determinación de seguir combatiendo hasta que las fuerzas israelíes se retiren del sur del Líbano y respaldó las conversaciones entre Irán y Estados Unidos para evitar una mayor expansión regional del conflicto.
Estados Unidos e Israel iniciaron operaciones conjuntas contra objetivos iraníes el 28 de febrero. Desde entonces, Washington ha mantenido que la guerra concluiría en un plazo de cuatro a seis semanas.
Sin embargo, la inclusión de las operaciones israelíes en Líbano sigue siendo uno de los principales puntos de fricción: Irán exige que cualquier acuerdo contemple también la situación libanesa.
La reapertura del estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial— es considerada clave para cualquier pacto duradero, aunque las posiciones siguen distantes y la confianza entre las partes es mínima tras el intercambio de ataques de este miércoles.